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viernes, 5 de julio de 2013

Primera fase de una segunda vez

Bueno, por fin en casita. Después de dos días sin dormir espero tener hoy mejor suerte. Esta entrada es para mí muy importante, significa el comienzo de algo, la ilusión por un futuro, el recuerdo de cinco años deambulando de hospital en hospital, con doce historias -más dos operaciones- que se podrían relatar bajo un prisma traumorístico y que quizá algún día pueda reflejarlas en este humilde blog como antigua experiencia vivida. Estoy muy ilusionado.

A lo que iba, quería explicar brevemente, desde el punto de vista de un paciente, una lesión bastante jodida de llevar si practicas deporte desde niño y forma parte de tu día a día. La intención es meramente informativa, dirigida a todas aquellas personas que como un servidor se creen superhombres-mujeres en lo que hacen, bien por ignorancia o por exceso de confianza. Un ejemplo:

2ª Reparación artroscópica de hombro izquierdo, lesiones de Bankart y Hill Sachs (engaging)

Antecedentes: Varón deportista con luxación humeral recidivante anterior en hombro izquierdo, ya intervenido artroscópicamente en 2009 (Bankart), y que presenta seis nuevos episodios desde finales de 2010 (sumando otros seis anteriores a su primera reparación).
Intervención: Tras evaluar el grado de lesión se decide técnica artroscópica para extraer cuerpos de tejido libres, reposición y anclaje del labrum antero-inferior con 3 arpones Lupine-Mitek y Remplisagge con dos Healix.
Post-operatorio: Brazo en cabestrillo durante cinco semanas, movimientos de codo pegado a tórax y muñeca desde el segundo día de la intervención, a partir de la quinta pequeños movimientos de rotación de hombro evitando forzar la rotación externa, entre la octava y décima semana fortalecimiento.
Recomendaciones: Sobre todo seguirlas.

Hasta los seis meses no cicatriza del todo el Remplisagge, así que no estaré curado -si no hay complicaciones- hasta entonces. Esta vez seguiré las indicaciones al pie de la letra porque la técnica de Rambo -la que utilicé hasta entonces- no me funciona demasiado bien. Por cierto, los traumatólogos que me operaron -eludiré sus nombres para evitar etiquetarlos en la red- buenísimos. Eran chico y chica.

P.D.- Debido a la naturaleza del blog no se incluyen imágenes en el mismo. De todas formas aquí dejo un enlace para corroborar la entrada.