Translate

jueves, 30 de abril de 2020

Haciendo amigos

Me gustaría pensar que toda esa gente que se dedica a dar charlas de motivación, gurús de la autoestima, coachings, .. están dando clases gratuitas en sus canales de información sin un continuará que incite a pasar por caja cuando todo esto termine. De los pitonisos creo que ya he hablado en alguna ocasión.

De naturaleza escéptica, del color que yo lo veo, blog egocéntrico donde los haya según se mire, poco cree en la psicología generalizada. Dicho así suena técnico pero mi planteamiento es de andar por casa, aún así me gustaría compartirlo.

Sentirse bien con uno mismo y los demás depende sobre todo de tu salud y la de los que quieres. Si te encuentras realmente mal físicamente tienes que ser un fenómeno psicológicamente para sacar la mejor de tus sonrisas, esa gente, si quisiera dar consejos, lo harían gratis. Los demás mortales estaríamos jodidos sin ganas de que nos motive nadie.
Lo de levantarte siempre alegre y positivo va más con las ganas que tengas de vivir ese día que con lo que estudies el día anterior; dar lo que puedas de tí es una idea, también en el sentido de regalar o provocar bienestar allí donde estés. Todo esto hay que entrenarlo a largo plazo, hay que esforzarse, no vale un máster. Es una tarea individual, como las dietas.
Tener suerte, que no te toque eso de estar en el sitio equivocado, en el momento equivocado. El azar, estar aliado con las estrellas.
Ser valiente, muchas veces contracorriente pero con la seguridad de que si estamos equivocados aceptaremos la derrota. Se gana en otras cosas.
Tener miedo, sentir, querer, odiar, sufrir, mentir, cagar, ... lo hacemos todos, incluso los guapos y listos del instagram.

Quisiera pedir un deseo, que estos señores que se dedican al mantenimiento del cerebro de los demás aprovechen el confinamiento para reflexionar sobre su profesión. Operan el órgano más delicado.



P.D.-Iba a escribir esta entrada sin establecer diferencias de género, en plan uno/a pero me parecía un coñazo a medida iba tecleando. Este pascualín que aquí firma es un chico :o

martes, 28 de abril de 2020

Memorias de provincias

Aquellos/as que hayan estado en Hyde Park conocerán la Speaker's Corner, lugar frecuentado por los propios londinenses para decir lo que les salga del bolo. Aprovechando que ahí -sólo ahí- los "bobbies" pasan de ellos un huevo, los citizens despotrican y sueltan adrenalina, que a falta de Magaluf toda alternativa sirve. Si lo extrapolas a nuestro país, en ese plan estaremos en unos días, nos habilitarán un rinconcito, este para algo más noble como pueda ser el deporte, así que deberíamos ser responsables y acatar las normas a la hora de entrenar. Que yo sepa en Italia lo han desmantelado por rebrote.

Me desmarco del confinamiento -sólo como argumento- para recordarme gráficamente que tengo que dedicarle más tiempo a escuchar a los demás, me paro poco, hablo demasiado; si no lo escribo por algún lado poco caso le hago, me pueden las prisas y la lengua. Desde hace unos quince años tengo una abeja de plástico -cuando además llevaba metal era un llavero- con alas de silicona, rechoncha ella, medirá cinco o seis centímetros, debe ser de los chinos; está trichada por el abdomen con un palillo que la sujeta preso a una rendija de ventilación en la parte alta de la pantalla del pc, así parece que vuela; en la cabeza sobresale un botoncito que hace funcionar un pequeño led bucal. Me la regaló una ex-compañera (jubilada a día de hoy). Hace unos días que no la veo - a la abeja-, los mismos que hace que no me acordaba de ella. Para eso sirven los recuerdos.

sábado, 25 de abril de 2020

Mismas condiciones

Este pardillo que aquí ubica letras sale de cuentas el dos de Mayo por orden del Gobierno. Podremos ir a hacer deporte de manera individual siempre y cuando las cosas no varien demasiado - aunque a los datos y a los cambios ya estamos acostumbrados-, esperemos para ese día poner el traje de faena.

A colación con el mensaje del presi, escuchando a los periodistas de los distintos diarios me sorprende lo bien que habla la gente en la tele, bueno, en la tele y en general, para que luego opinen de nuestra cultura media. Una de dos, o me estoy haciendo viejo cerebralmente hablando o es que la facilidad con que la información llega al ciudadano la hace atractiva y por ello convierte a un encofrador - con todos mis respetos- en erudito geopolítico. Ay, que bonito es internet, cuanta igualdad.

Hablando de igualdad, este mes actuaba cerca de donde vivo un conocido cantante y su banda, hace un par de meses mirábamos entradas en la red para ir al concierto. Decidimos no comprarlas no porque ya los hubiésemos visto en otras ocasiones sino porque el graderío se dividía en nosecuantos palcos, incrementando su precio por entrada a mayor cercanía -o visibilidad- con el escenario. En total, unas diez posibilidades, los precios rondaban entre los 45 y los 250 euros. Y ahora vienen las preguntas:

- ¿Estando en un país democrático y presumiendo ustedes de bandera democrática les parece esto predicar con el ejemplo?

- Entendiendo que estos precios por entrada con la nueva crisis económica que se avecina serán inviables, poco que decir con respecto a las futuras normas en los aforos, ¿tienen ustedes plan B?, ¿será este volver a tocar en las calles por la voluntad?, ¿habrá que replantear el asunto?

- Suponiendo que miren a la red, ¿entienden que operan en un medio de expansión altruista?.

Disculpen, disponen de la opción: incrustar publicidad. ¿Melodías y detergentes?, bonita combinación. Señores artistas de vida burguesa, al igual que nosotros en el súper, miren de llevar papel higiénico por si luego no queda.

jueves, 23 de abril de 2020

Lo que todavía puede esperar

Me pregunta la gente que cómo soy capaz de aguantar sin hacer deporte, un tío como yo, tan volcado -como muchos/as- en las tareas del mantenimiento de cuerpo y mente.

Sinceramente que no lo echo demasiado en falta, añoro más otras cosas:

- Principalmente a la familia, como siempre los tengo ahí nunca me había planteado no poder contar con ellos. Sobre todo a mi madre, que vive sola, mujer espartana y abnegada por naturaleza, siempre afrontando todo con la mejor de las sonrisas, aunque supongo que interiormente no le resultará tan sencillo como aparenta.

- Sociabilizar. Tomar unas cañas con los colegas, decir te quiero primero para abrazar sin miedo después. Rozar, cruzarme con la gente sin tener que mantener los dos metros de distancia.

- Viajar, vagar sin rumbo, pasar fronteras, observar como la vida circula.

- Los veinte - diez- minutos de charla en la mesa del café, compartida con mis compañeros del trabajo, olvidándome de las barreras de seguridad protocolaria. Poder seguir viéndonos. 

- El entorno; el bosque, las playas, la soledad premeditada, también el bullicio en la ciudad, las aglomeraciones, salir de casa los días de tormenta, la espuma marina acariciando mi cara, tragar agua iodada. Arrancar con los perros a pasear a donde nos dé la gana. 

- Libertad y democracia. Intercambiar opiniones cara a cara, sin aplicaciones de por medio.

- Ir al cine, a un concierto, o a un festival de cualquier actividad de mis sobrinos. Que dejen de poner Resistiré en la radio.


jueves, 16 de abril de 2020

Con licencia de ninguna clase

En estos días de reclusión -y a la vez de realización- le estoy cogiendo el gusto al lema de "quédate en casa".

Como no soy enfermero, ni transportista, ni empleado del sector primario, no repongo en el supermercado, tengo calificación lego en limpieza aséptica y poco entiendo de fabricación de materiales de necesidad me queda acogerme al sector del segundo plano, que aunque suena desilusionante leído así he logrado transformarlo en pura química: tres cuartas partes de mi tiempo en casa, mitad de mi horario laboral habitual, un cuarto de deporte y cero callejeo. Fórmula conformista que no pensé aceptar de tan buen agrado.

Como no me dan las horas para vivir aproveché para actualizar:

- Todo esto de los unos y los ceros.- Mantenimiento de páginas web en estado decadente, retoque gráfico, fotografías, ilustraciones, blog, ...total en horas, alrededor de cuarenta. Me quedarán otras cuarenta por delante.

- El mantenimiento de la casa.- Bricolajes varios. Más o menos 20 horas.

- El jardín.- Minúsculo terrenito pero que obliga a coger el sacho -aquí se le llama así a la azada de toda la vida- porque salen hierbajos por todos lados y estoy cuidando cuatro lechugas, un par de arbolitos y un trozo de campo a ras.... ¿seis horas?.

- La furgo.- No se me ocurrió otra idea que lijar y barnizar todo el interior trasero. Cuanto más lijaba el suelo, más necesitaba ser lijado. Horas invertidas, buff, veinticinco o quizá más.

Me salen un total de noventa horas una arriba o abajo, que si lo divido entre un mes que llevamos de confinamiento son tres horas diarias de tarea atrasada que necesitaba ser cubierta. Hoy me llegaron dos botes de pintura para azulejos que pedí por internet hace un par de días -éstos sí trabajan y rápido-, tengo lío para ocho horas más. Lo que comentaba, le estoy cogiendo el gusto.

A otra historia, ayer me enviaba mi padre un mensaje en el que me comentaba su opinión sobre todo este tema, y la verdad que me sorprendió no porque tuviese razón sino por la importancia del mismo: cuando salgamos de esta movida habrá que darles mayor valor a los que levantan el país de verdad todas las mañanas (los que nos cuidan en la enfermedad, los que nos dan de comer, los que construyen) y minusvalorar otras profesiones poco productivas como puede ser la política en tiempos de crisis. Da el tema para largo.

Volviendo al hilo del mantenimiento en la red de todo este batiburrillo de desastres en los que ando embarcado -hoy me apetece hablar, hace tanto que no lo hago aquí- desde la era prehistórica; no podía dejar a la deriva el proyecto con el que todo esto comenzó. La tecnología móvil me mató, envió el diseño de mis trabajos -la mayoría en Flash- al carajo. O aprovechaba esta hibernación o se acababa todo, es difícil mantener una página con algo de contenidos siendo uno solo y sin apoyo económico, no es una queja, es un orgullo. A lo que iba, empecé por buscar fotos entre los archivos que fuí guardando en el equipo, cientos, miles de imágenes de playas con olas, todas parecidas, en la mayoría además tenía que adivinar de que playa se trataba, un coñazo pero necesario. El resto de horas de diseño no las explico que es largo de contar, sólo quería decir que le tengo tanto cariño a esto de crear sobre algo en lo que creo que merece la pena lo invertido.

Por normativa de este blog no se incluye más publicidad sobre la misma, fotografías o información de otro tipo, opera bajo licencia de ninguna clase.