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sábado, 26 de junio de 2021

Heritage

 Mis hijos salieron perro flauta como yo -la mujer me mira poniendo ojos de sapo- andan a su bola haciendo lo que les mola, tengo dos, pareja, son jabalís -si le digo Moglis no lo pilla-. Flipa. Miento. Calla. Sonrío. No tengo hijos señora, no me animé. Me alegro de verla, hace tantos años de la última vez....

Pienso en mi madre de camino al coche; no me he visto nunca en el papel de padre, siempre he pensado que vale más no forzar situaciones. Preferiría ser buen hijo.


jueves, 3 de junio de 2021

El buceador enmascarado

Hace ya ventipocos años que decidí formar parte de esta comunitaria tela de araña; así, a monte, contradiciendo cierta descarada ignorancia a un genuino y claro objetivo: vivir esta época digital detrás de la cortina. Afortunadamente a día de hoy pienso lo mismo.

Mentiría si dijese que ya intuía hasta donde llegarían las redes sociales; de aquella como mucho chateabas en el mIRC. En el 2001 pasé a disponer de internet a alta velocidad por cable -fiu, fiu- a 300 Kb (0,3 megas),  primeros maratones dedicados a los píxeles: PSD, JPG, GIF o SWF eran coleguitas de escritorio. Felizmente a día de hoy lo siguen siendo.

Y aquí estamos, en el 2021, el año en el que nos dimos cuenta de cuántas cosas no eran imprescindibles. Sigo anonimeando por aquí, alejado de perfiles, aunque esto último me está costando un huevo.


viernes, 22 de enero de 2021

El concepto de Justicia como tema recurrente

 Independientemente de la ideología de cada cual, admiro a la gente que escribe; así, a monte, a todo aquel -paso de utilizar connotaciones sobre igualdad de género que se me hace muy pesado- que intenta casar letras intentado expresar sus inquietudes. Si hay talento de por medio ya es la hostia.

Me considero un charlatán, catapultado por su afán de contar historias pero minusdotado para escribir sobre ellas, asumo mi rol con la misma dignidad con la que aporreo las teclas y quizá por ello lo sigo haciendo. Hoy va el tema sobre objetividades.

Aunque no soy autónomo ni nunca lo he sido imaginemos que contrato a alguien a quien le pago por desempeñar una tarea bajo una economía plana, con un horario definido al igual que las funciones a desempeñar, a medio brío, sin sobresaltos productivos ni cambios de última hora. Por encima de todo debe primar el bienestar del trabajador, para ello hay que quererlo y pagarle bien, si alguien falla que no sea por mi parte. Mi yo obrero así me lo exige.

Al cabo de cuatro años este trabajador por cuenta ajena me pide un aumento de sueldo por la calidad en sus funciones sumado al tiempo que lleva operativo desempeñándolas. Entiendo que no se da cuenta de cuanto lo cuido laboral y económicamente con respecto a la media, por eso flipo con su descontento. Respondo en negativo. Interiormente me hace dudar de mi concepto -tan acusado desde niño- de justicia.

Tiene que ser jodido ser jefe de una empresa si piensas como yo, a estos también los admiro.