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lunes, 20 de agosto de 2012

Cartelería y rotulación

Para todo hay un espacio, parece una sentencia pero no, va en otra dirección. Con este tema de escribir va un poco por ahí, ando espeso a la hora de juntar letras, es tontería tan siquiera intentarlo, más cuando el motor principal de este destartalado blog está fuera de juego.

Un servidor tiene una profesión, parece otra sentencia pero no, sirva a modo de introducción. A todos nos gustaría desempeñar nuestro oficio de manera remunerada, no es mi caso, me pagan por hacer otra cosa que nada tiene que ver, es lo que hay, o lo tomas o lo dejas, basta con mirar los datos del desempleo para ver la luz. Pues eso, aquí andamos, contentos con lo que tenemos porque ya nos parece bastante fortuna, buen argumento, motivador para la vuelta de vacaciones; también me han salido un par de canas, signo evidente de madurez que supongo implica un plus de veteranía, un poco de callo.

La cuestión es pasarlo bien, sin hacer daño intencionado -tercera frase lapidaria-, la voy a utilizar sólo como epílogo. Siempre es preferible sonreír antes de comenzar nada porque para bien o para mal, una sonrisa sincera es símbolo de fortaleza. Por lo menos para mí.

lunes, 13 de agosto de 2012

A la carga

....Conexión establecidad con el servidor...haciendo ping....transmisión de paquetes operativa....red disponible. Aparece la página principal de Google en mi navegador, ¡cuánto hace que no nos vemos compañero!; ya ves, por aquí andamos, de vuelta a la red.

Quince días no dan para cambiar demasiadas cosas, entre la planificación y el hecho en sí hay una empinada cuesta que subir. Después de pasarme una semana en cierta isla intentando ver lo máximo posible vuelvo a mi tierra para disfrutar aquí del tiempo libre que me queda. Una cosa sí es cierta, ralentizar las cosas que haces a lo largo del día engancha: poder comerte un helado mientras caminas relajado con rumbo variable, tomar unas copas hasta la madrugada sin arrepentirte al día siguiente por haber perdido la mañana durmiento y la tarde por resaca, tomar el sol en una tumbona sin pensar en el trabajo, dejar de mirar la hora, observar como circula la vida a tu alrededor, pasar más ratos con la familia, ... simplemente maravilloso; ya me parecen suficientes argumentos como para no llorar por los pocos días libres que me quedan hasta el Lunes que viene. Hala, y ahora, a deportear un rato, aprovechando que el tiempo está chungo para la mayoría pero ideal para mí, llueve duro esta mañana de un trece de Agosto.