El caso de hoy es todo lo contrario, se trata de agruparse en busca del beneficio común, algo básico en esta historia que publico y que será la primera y última vez de la que hablo en este humilde blog porque está entre las normas básicas a respetar que me impuse a la hora de crearlo. Lo hemos hecho, fantásticamente bien, no ha servido de nada; entonces, como no hay vuelta atrás, cerramos una puerta, abrimos otra nueva que total quince años no son nada: recuerdos vividos, buenos la mayoría. Ya me parece suficiente tesoro a conservar.
Buscar
Mostrando entradas con la etiqueta Quince años no son nada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Quince años no son nada. Mostrar todas las entradas
miércoles, 17 de octubre de 2012
Quince años no son nada
Me gustaría comentar una cosa por si alguien tiene la enorme fortuna de tener trabajo -como yo- y encima al lado de casa -aquí valga el ejemplo-. Como la vida da muchas vueltas y rueda hacia varias direcciones, depende de donde rebote, le puede tocar a cualquiera la gracia o la desgracia. Pues bien, uno que ya sabe esto desde siempre, se dedica a caminar hacia donde le dice su latiente patata o la a ratos lúcida perola que a fin de cuentas son las dos que van a ir siempre contigo. Por esa misma regla de tres es mejor decir y hacer lo que uno/a piensa que asumir sin más cualquier opción que te propongan -eso lo sabes tú mejor que nadie-. El precio a pagar es la mochila que hay que llevar a cuestas, poco valor, se gana más de lo que se pierde y me gustaría corroborarlo cuando sea mayor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)