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miércoles, 7 de julio de 2010

Espresso coffee

Imagino que ser un guaperas total debe ser la caña. Ayer estaba en el super cogiendo pan y leche cuando apareció un tío de este estilo, preguntándole a la repositora -no sé si se la llama así- por una marca de café. La chica sonrió y le acompañó al lugar exacto. Él también sonrió, un brillo de luz circuló por sus dientes, le dio las gracias y se alejó por el pasillo hacia la zona de cajas con andares decididos. A partir de ahí le perdí la pista pero al dirigirme a pagar lo mío, unos pies me adelantaron seguidos de un cuerpo con los mismos gestos robotizados y nerviosos que sus propios pies. La chica era la misma que le consiguió el café al sonrisas. Con gestos de haber metido un tubo de aire por las orejas la tía abría y cerraba los ojos de manera descomunal, avisando a su compañera cada dos parpadeos pares y dirigiéndose hacia la salida con los impares, señalando para el tipo. La cajera resopló y disimuló, profesional.


Para que veamos luego los tíos. A las chicas, aunque más discretas, también les molan los tíos buenos. Ellas no bajaban de cuarenta estoy seguro.