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domingo, 12 de septiembre de 2010

Niños que pintan gaviotas

Hace algo de rasca; en el coche suena "Even Flow" de Pearl Jam y el olor a yodo se hace intenso. El mar está cerca, cruje su sonido en el acantilado levantando estelas de espuma que se elevan entre las cimas. Tensión en el ambiente. La mañana está despejada, se alcanza a ver el horizonte más lejano. Ni restos de niebla. El viento sopla del suroeste, no es muy frío pero entumece las manos a estas horas; entra de tierra, dejando el mar con cierto aspecto ondulado-aterciopelado, hasta aproximarse a la orilla, que cambia drásticamente y semeja un baño de espuma. Hay que echarle valor para entrar ahí hoy. Nosotros lo vamos a intentar.


Es una forma de ver la llegada del otoño, que no todo van a ser hojas cayendo y días oscuros. Hay iluminaciones fantásticas que dan a los paisajes una belleza y color especiales. El olor a las primeras lumbres y los castaños en plena producción; tomar una cerveza o un café revisando predicciones meteorológicas; la primera comida de pota, la última ensaladilla rusa; tiempos nocturnos para disfrutar con premeditación y alevosía, para vivir en pecado, para dormir más horas.


Es mi último finde del verano, me está dando un bajón y necesito motivaciones. Si uno/a mismo/a no se las busca apaga y vámonos. Lo de ir con la cabeza gacha, compungido, no me va. Menos mal que no me ha venido la regla.