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domingo, 20 de febrero de 2011

Sólo se trata de sueños

Por mi tendencia a la hiperactividad -defecto de nacimiento- hay veces que tengo pesadillas relacionadas con esta forma de ser. En la mayoría de ocasiones suelen ser sueños con un tempo más rápido que en la vida real: las imágenes, los desplazamientos, la visión de los objetos es a mayor revolución. Si tuviera que establecer una comparación de mi yo onírico con algun personaje literario eligiría al conejo blanco de Lewis Carroll, siempre llegando tarde, corriendo de aquí para allá. Realmente mi vida real tampoco difiere mucho de todo esto, ahí se origina.

Hoy me he levantado recordando una canción de los Arctic Monkeys. En el momento justo de despertarme sonaba en mi cabeza. Me concentré para llamar a la lucidez, que me dijese a que se debía la melodía. Poco tardé en darme cuenta de lo sucedido: hay un video-clip del grupo escocés en el que aparece el batería tocando a toda velocidad en un solar bajo una lluvia torrencial, la imagen está realizada en blanco y negro, predominando las sombras y medios tonos, acentuando aún más la caña de la canción. Mi sueño era algo parecido con una pequeña diferencia: el que tocaba la batería era yo, sonando en directo, con público. La tendencia general del sueño era que me equivocaba en todo momento, no era capaz de llevar el ritmo a tiempo e intentaba atropelladamente volver a la canción sin conseguir fusionar con el resto del grupo que se volvían hacia mí y me miraban sin entender nada. Era como un bucle infinito, al terminar la canción volvía a empezar sin descanso.

No es la primera vez que reflejo un sueño en este blog, la mayor parte de las veces son frenéticos y suelen acabar en tortazo, frenazo en seco, salto al vacío o historias por el estilo. Como anuncia un slogan de una marca de neumáticos la potencia sin control no sirve de nada. Menos mal que sólo son sueños. ¿O no?