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lunes, 2 de mayo de 2011

Toc, toc... ¿se puede?

Cuando los Navy Seals actuaron, llevaban los EEUU ocho meses de investigaciones para descubrir el paradero de Osama Bin Laden. Las pistas se centraban en el mensajero de uno de los líderes de AlQaeda apresado en Guantánamo. El seguimiento al que fue sometido el hombre dio resultado: una casa demasiado fortificada resultaba sospechosa para aquella pequeña urbanización de un pueblo perdido a cincuenta kilómetros de Islamabad.

¡Bingo!, el colega estaba allí dentro junto a parte de su familia disfrutando de unas merecidas vacaciones indoor. La peña del cuerpo especial de la marina estadounidense no tenía intención de que el hombre de las barbas más buscadas del planeta saliera coleando de su obligado retiro y le pegó cuatro tiros, para que andar con miramientos con quien perpetró el asesinato de miles de inocentes, es de género de bobos pensar que podrían hacer lo contrario. Ahora bien, algo que no entiendo, si realmente ocurrió de la forma en que nos lo cuentan, ¿por qué tiran el cuerpo al mar junto a un peso para que se hunda en las profundidades?. Del color que yo lo veo se me ocurren varias respuestas:

a- Es una forma de aparcar un cadáver sin hacerse responsable de su repatriación (pensamiento inocuo)
b- Al existir un vacío legal en cuanto a la acción de matar terroristas lo mejor es alejar el muerto de la zona de influencia de un bando y del otro (pensamiento salomónico)
c- Es una manera de enterrar el pasado sin dejar rastro (pensamiento senil)
d- Al muerto lo dejaron hecho una mierda y no valía para ver (pensamiento ácido)
e- Con la idea de agrandar la figura del malo de la película, alcanzar tintes de batalla épica y forjar la futura leyenda (pensamiento patriótico)
f- Como hace tiempo que saben que está muerto, había que rematarlo de una forma creíble (pensamiento escéptico)

Dejando a un lado las intrigas, la ejecución de este hombre puede que sirva algún día para que toda esa gente que vive bajo un régimen de imposición tenga acceso a la información de forma libre y pueda opinar sin miedo a represalias, ese será el principio de la paz.