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viernes, 9 de septiembre de 2011

Buen entrenamiento

Esta semana he tenido visita, mi primo y su colega han venido a pasar unos días a mi tierra. Son chavales de diecisiete años que tienen inquietudes parecidas a las mías, disfrutan haciendo deporte y aprovecharon la ocasión para practicarlo en lugares tan agradecidos y constantes como los que hay donde yo vivo. Esto es un paraíso según me comentan, lástima del tiempo revuelto, aunque les diga que a muchos nos gusta así si no estaría -a veces está- hasta la bandera de practicantes.

Por mi manera de ser no soy una persona dada a dar consejos porque no creo que haya una fórmula exacta para lograr los objetivos deseados, soy más de dar ejemplo: lo doy todo para que observen y, si les interesa, pregunten; no hay más, no soy entrenador de nada. Eso es lo que he hecho con ellos: los he llevado a lugares adecuados a su nivel y a reventarse los cuernos como un servidor ha hecho toda su vida, no conozco otra forma. A la larga espero les sirva de algo, dejarse la piel siempre te da un plus: resultados a medio plazo y válidos para toda la vida. Supongo que lo entenderán así, este deporte requiere mucha paciencia.