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jueves, 17 de junio de 2010

Defecto de origen

La motivación más importante que he encontrado a la hora de escoger una forma de vivir ha sido la de construir un camino. Digo escoger porque por suerte he nacido bajo una democracia donde las libertades están ahí, al alcance de una mano. No, ni tengo dinero de sobra ni soy poderoso. Tampoco me preocupa todo esto, es circunstancial.


Esta manera de ser puede resultar un poco desesperante para la mayoría. La paciencia es una máxima, al igual que la originalidad y un afán de superación a prueba de bombas. Es aplicable a todos los campos de la vida y llega un punto en que no te importa demasiado la opinión contraria ni intentas cambiar a nadie. Un poco vive y deja vivir porque esto también es una máxima para mí.


Todo suena bonito aunque intentar ser auténtico no es labor de una jornada. Yo llevo toda la vida practicándolo y a veces no lo consigo.


Esta reflexión viene a cuento porque un amigo me pidió a última hora que le hiciese unos diplomas para una entrega de premios y, por no descargarme unas plantillas de cualquier página web y tenerlas en media hora, me he tirado hasta las cuatro y media de la mañana para hacer unos diplomas originales que a fin de cuentas son del mismo nivel o peores que las plantillas mencionadas.


A las ocho toca diana para ir al trabajo, empezamos el día como siempre. Esta es mi elección.